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Cíclope, como proyecto independiente y con un presupuesto limitado, tuvo que hacer frente a muchos obstáculos, aunque también contó con algunas ventajas, entre ellas, la posibilidad de rodearse de grandes profesionales que se involucraron en un proyecto que les permitiría crecer.
Cíclope nace de la ilusión, de las ganas de indagar y experimentar, apostando por las las nuevas tecnologías, a lo que ellos aportarían esa calidad que, en muchos casos, sólo puede conseguirse gracias a la dedicación y a la experiencia de años al servicio del mundo audiovisual.
Detrás de cada una de las personas que han participado en Cíclope hay una historia que, aún siguiendo un camino diferente, acaban por unirse en el momento preciso, justo cuando su aportación enriquece un proyecto en constante movimiento. Personas como Rafa Roche, amigo del director, que realizó un magnifico trabajo como director de fotografía en el rodaje de Cíclope, en el que no hubo decorados ya que todo estaba rodado en croma, pero sí había actores a los cuales vistió otro de los grandes amigos de Carlos Morett, el director de arte Agustín Fontánez, quien teniendo en cuenta que el presupuesto del que disponían era muy austero decidió coser a mano los chalecos de los uniformes de policía, para lo cual se tardó tres semanas, justo el tiempo que transcurrió desde el final del rodaje hasta que Carlos conoció a quien resultaría un verdadero crack en el mundo del 3D; Alberto Trujillo, quien supo aceptar un gran reto, que más tarde le permitiría crecer profesionalmente, mientras el resto del equipo de “tresdeceros” se iba retirando al no existir ningún tipo de compensación económica, cosa que no pareció importarle a Nacho Garrido, quien se incorporó un año después del comienzo del proyecto, consiguiendo perfilar su técnica a medida que se iba involucrando, aprovechando las largas reuniones de los viernes en la casa del director, donde, mientras comían revisaban los avances logrados y se daban las pautas de trabajo a seguir para la semana siguiente, avances que Rafa Roche aprovechó para poner al director en contacto con Jorge Molina “Yoyi”, quien se comprometería a realizar la postproducción del corto en sus ratos libres, ratos libres que Carlos Morett aprovechó durante seis meses, compaginándolos con tiempo prestado de su ocio o su sueño para trabajar la postproducción del audio con Drax Audio, donde tendría el placer de conocer a Alonso Cano y a Rubén Carregal, encargados de poner la guinda al pastel que se cocinaba, mostrando una gran profesionalidad en su trabajo, al igual que Omar M. Albores, hermano de Carlos y creador de toda la música de Cíclope, que enviaba desde México la música a la que “suena el futuro”, para que Alonso y Rubén la puliesen sacando el máximo brillo a un majestuoso trabajo.
Y así, Carlos Morett en su andadura por un arduo y empedrado camino lleno de baches, fue perdiendo una pesada carga y ganando la confianza y el apoyo, no sólo de buenos profesionales, sino también de “GRANDES AMIGOS”.
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